LLAMADA ORANTE
Ver-se… orando, es sensación de infinitud. Ver-se… orando; ¡remando! ¿Hacia dónde? ¿Hacia quién?... Ver-se… orando. Ver-se… orando. ¿Cuál es el sentido? ¿Qué sentido tiene? ¿Colocarnos… al borde de la desaparición? ¿Ahí estamos? Con verse… orando, ¡quizás!... se pueda ver a alguien hablando. ¡Una brizna de la vida está exclamando! Una brizna… ¡Y el importante importado, el que arrasa, el que construye, el que oprime!... ¿quién es? ¡Sí! ¡Siéntase orando! ¡Sí! De “sentir”. ¿Qué visión tiene usted?, ¿y usted…? Así, orando: ¿A quién le interesa lo que usted siente? ¿Ha encontrado a alguien en la inmensidad de la Creación… o espera a que termine este incómodo trance, para llamar la atención? ¿Necesita recurrir al pensa-miento… para engañarse otra vez? ¡Oiga! ¡¡Mírese orando!! ¡Siéntase orando! ¿Escucha? ¿Escucha el sonido sin ruido? ¿Escucha el silencio… sin sentido? ¡¡Véase orando!! ¡Está… solo! Solo en el infinito; todavía no ha despertado al silencioso vibrar de las conjunciones. ¡Contémplese… cómo conversa! Contémple-se… en consciencia. Quizás se sientan… un pétalo de vapor. ¡Quizás se sientan un momento fugaz!... de un relámpago. Contémplense. ¿Sabrían decir quiénes son? ¡Si el silencio magno pregunta!: ¡Vamos! Contesten. Dense cuenta bien de lo que van a decir; digan lo que digan, no influirá en… algo. ¡Puede ser que se sientan a gusto!, pero… quien ha preguntado… ¡Ahhhh! Y si se rebelan –porque de nada sirve o nada se ha logrado-… ¡qué pena! ¡Qué pena! ¡Qué oportunidad han dejado! ¡Sí, claro! La razón, por un momento, dice: “¡Si todo es nada!... ¿¡qué sentido tiene!?”. ¡La “razón”!… ¡Qué pinta aquí ese artilugio tan oxidado? “Si todo es nada”, y tú estás ahí… ¡Mírate! ¿Te sientes nada? ¿Te percibes como nada? ¿Te muestras como nada? ¿O en cuanto la consciencia pueda hablar, y expresarse y moverse, te sientes algo y renuncias a tu origen?
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